
La basura, o residuo sólido domiciliario o urbano, es una mezcla de desechos provenientes de los hogares. Contiene residuos orgánicos como alimentos, papeles y cartones, e inorgánicos como plásticos, vidrios y metales. Entre estos últimos hay algunos peligrosos, como los envases de plaguicidas, las pilas, los fluorescentes, etc.
Idealmente, los municipios deben recoger toda la basura y disponerla en los rellenos sanitarios. Sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos, pues varias ciudades o poblaciones carecen de estas instalaciones, por lo que la disponen a quemar la basura o, en el peor de los casos, en las calles y los ríos y playas.
Como en muchos de los casos se queman los residuos para reducir su volumen, evitar el mal olor e impedir la proliferación(reproducción ) de plagas producidas por la descomposición. La quemar basura genera un humo con gran cantidad de sustancias químicas dañinas para el hombre y los contaminantes para el ambiente. Así tenemos, entre otras, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre, metales pesados, dioxinas y el dióxido de carbono, gas de efecto invernadero que causa el cambio climático.
Los efectos inmediatos a la salud producidos por estos contaminantes son ardor en los ojos, irritación de las vías respiratorias y presencia del asma, entre otros. Existen también efectos causados en el mediano y el largo plazo, como el enfisema pulmonar, el cáncer, la disrupción endocrina, espina bífida, malformaciones y alteraciones , estas últimas causadas por las dioxinas, que son las sustancias más tóxicas que existen en el planeta, y que se forman durante la combustión de residuos orgánicos.

Por tanto, conocer cuáles son los contaminantes que se liberan al quemar la basura, saber cuánta se quema y los daños a la salud que esto ocasiona son razones suficientes para no hacerlo y exigir a nuestras autoridades que realicen una gestión adecuada de los residuos sólidos domésticos.